Magnesio, el lado oscuro de su producción

John Gill, padre de la escalada en bloque, quien comenzó con lo que llamó escalada con movimiento dinámico en 1954, no sabía que su inscripción en una clase de gimnasia deportiva lo llevaría a descubrir una gran novedad para la escalada: el uso del magnesio. Recuerda Gill, “Y pensé: ‘Bueno, si te pones magnesio para hacer gimnasia, también podrías ponerte para escalar” (Wikipedia).

Una década después los escaladores marcan las paredes alrededor de todo el mundo

El llamado Carbonato de Magnesio, además de ser un abrasivo, mantiene las manos secas y mejora el agarre; por el contrario, algunos hablan, que al usar magnesio en realidad reduce la fricción al crear una capa entre la piel y la roca – por ejemplo, al no soplarse las manos tras sacar la mano de la magnesera y coger el canto-.

No obstante hay un gran negocio con el magnesio en el mundo, y en la escalada en particular. Hoy en día, hay más de 20 compañías vendiendo este producto. Hay magnesio en taco, en polvo, líquido, de colores, incluso algunos tipo “herbal” hechos con mentol.

Hay que recordar que en la década de los 70’s hubo un grupo conocido como los chalkless “Banda de manos limpias”, quienes rechazaron el magnesio (UKclimbing).

Pero, en general, hoy en día la imagen del escalador es con las manos cubiertas de magnesio. Y por una buena razón: Gill dice que sin duda la especialización y la capacidad de realizar movimientos dinámicos han sido posibles gracias al magnesio.  ¿Se podría escalar un 8a sin la magnesera?

Pero, lo que resulta aún más increíble es que sabemos muy poco sobre el polvo blanco. Así pues ¿de dónde viene el carbonato de magnesio?  Actualmente, el cien por cien del carbonato de magnesio que se vende para la escalada proviene de la minería de  magnesita, que se encuentra en depósitos subterráneos en todo el mundo. Es blanquecino o claro, tan duro como el latón, y lo suficientemente poroso como para pegarse a cualquier superficie.

El mineral tiene otras aplicaciones además del deportivo, desde revestir hornos de acero hasta para hacer laxantes. Las reservas mundiales de magnesita no renovable ascienden a alrededor de 2.300 mil millones de toneladas (statista), lo que significa que habrá por cientos de años más. La magnesita está compuesta principalmente de carbonato de magnesio, pero también tiene otras sustancias. Para hacer magnesio para escalar, o para laxantes, se deben eliminar esas impurezas.

Es decir, a través de una serie de baños en ácido clorhídrico y bicarbonato de sodio, los diversos componentes químicos de la Magnesita se filtran hasta que queda una pasta húmeda de Carbonato de Magnesio puro que se asienta en cualquier cubeta con agua salada. La pasta se pasa luego por un filtro de prensa, una máquina gigante tipo acordeón que la comprime para escurrir y quitarle el agua. Luego, la pasta se calienta en un horno y se aplasta, y distribuye en bloques.

China produce el 70 por ciento de la Magnesita del mundo (statista). La mayor parte de esa producción, tanto minera como de procesamiento, se concentra en un pequeño rincón de Liaoning, una provincia industrial montañosa en el noreste de China, entre Beijing y Corea del Norte. Allí, una gran cantidad de fábricas invaden el paisaje y las ciudades crecen a su alrededor.

El puñado de compañías de minería y procesamiento situadas en Liaoning en varios kilómetros arriba y abajo generan unas manchas blancas que cubren las montañas y colinas que rodean ciudades como Haicheng, en el sureste de Liaoning, dando la apariencia de una estación de esquí, se puede ver en Google Maps. Pero no es nieve, es polvo de Carbonato de Magnesio, resultado tanto del proceso de minería como de la deficiente filtración de partículas en el aire durante el proceso de calcinación y calentamiento. Y ese polvo tiene un gran impacto en el medio ambiente y en los habitantes de la región… Un ejemplo más de la mala reputación China por sus laxas reglamentaciones ambientales.

Entonces, ¿se puede ser un escalador ecológico?, es verdaderamente un reto difícil, a medida que crece la distancia entre la extracción o producción del material hasta la compra del consumidor, menos información tenemos para serlo.

Asimismo, es necesario que como consumidores preocupados por cuestiones ecológicas nos interesemos por la procedencia y el proceso de producción de las cosas que necesitamos para escalar. Además, cuanto menos consumamos está claro que menos impacto generaremos. Finalmente, dejar la menor huella en nuestro paso es importante, así pues, una opción significativa es limpiar siempre todas las marcas de magnesio que dejamos en la roca.

La próxima vez que te manches las manos de magnesio o marques un canto, piensa en el impacto ambiental -y no sólo visual- que tendrá. Hay un costo, una repercusión y una vida entera en un simple taco de magnesio.

Compartir en: