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Mochilas: qué las diferencia

A continuación vemos someramente los distintos tipos de mochila para montaña que ofrece hoy día el mercado (dejando de lado las específicas para trail-running, esquí de montaña y escalada):

Mochilas de trekking

Lo que prima en una mochila de trekking es su capacidad, sobre todo si estamos pensando en salidas que duran varios días. Un volumen mínimo de 35 litros será lo necesario para este tipo de mochilas, llegando a los 80 litros para los trekking largos en los que vamos a estar en autonomía durante muchos días.

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es el sistema de espalda. Al estar planteadas para caminar largas jornadas, son mochilas que suelen tener una espalda muy ventilada, con paneles de rejilla o incluso estructuras que separan completamente la mochila de la espalda del usuario, evitando que se empape con el sudor.

Presentan igualmente un generoso acolchado tanto en hombreras como en cinturón, elemento este último imprescindible en las mochilas de trekking. Su profusión de bolsillos, para que el usuario tenga siempre a mano lo necesario, es otro de sus rasgos.

En muchas ocasiones disponen además de una doble apertura (por arriba y por abajo) o bien de una larga cremallera central para facilitar su acceso al interior. Suelen tener un diseño más ancho por la base y más estrecho por la parte superior para facilitar la estabilidad de la carga, y su peso suele estar en torno al kilo y medio, variable en función de su capacidad.

Mochilas de ataque

Se llaman así no porque estén equipadas con un “kit de combate” sino porque son aquellas concebidas para “atacar” la cumbre, que tienen en la ligereza y la compacidad sus principales cualidades.

Para entrar en este grupo han de incluir todos los elementos técnicos para hacer actividad, como son dos porta-piolets, algún anillo portamaterial o Daisy chain exterior y correas compresoras (que pueden servir como porta-esquís).

Suele tener el cinturón y la seta amovibles, llegando a prescindir en ocasiones de esta última para ganar en ligereza. Tienen un diseño estrecho que permite buena libertad de movimientos. Su volumen está entre los 15 y los 30 litros, y en general se quedan en torno al medio kilo de peso.

Mochilas de pared

Aunque están muy cercanas a las mochilas de ataque, existen modelos aún más específicos ideados para la escalada en roca en vías de varios largos (para llevar algo de ropa, un tentempié, agua y quizá las zapatillas o algo de material adicional). En este caso van a prescindir de todos los elementos superfluos en un esfuerzo por aligerar el máximo posible.

Son estrechas, con un único compartimento y con un diseño muy limpio, sin elementos que puedan llegar a engancharse o estorbar. Como elementos adicionales pueden llevar un bucle de alta resistencia (para colgarla directamente en la reunión) y un compartimento específico para bolsa de hidratación. Presentan una capacidad de entre 10 y 20 litros y alcanzan pesos sorprendentemente ligeros, por debajo de los 500 gramos.

Para la escalada en pared también existen los petates de distintos tamaños, fabricados con materiales muy resistentes, están ideados para remontarlos colgando por la pared en vías de big-wall y suelen llevar hombreras escamoteables para su transporte hasta pie de vía. Quedan en todo caso lejos del objetivo de este artículo, por lo que nos limitamos a mencionar su existencia.